En el recuerdo | Carlos Morán Fernández, histórico capataz del misterio de la Sagrada Presentación de Jesús al Pueblo

El día 3 de noviembre del pasado año 2020 amanecimos con la triste noticia del fallecimiento de nuestro hermano Carlos Morán Fernández, capataz ejemplar de la Hermandad, quien estuvo al frente del paso de la Sagrada Presentación de Jesús al Pueblo durante treinta y nueve años, amén de pertenecer a la junta de gobierno de la corporación en diferentes etapas y a la de la vecina Hermandad de Valvanera, donde llegó a ejercer como Hermano Mayor. Las muestras de dolor y reconocimiento a su labor no se hicieron esperar e inundaron las redes sociales. En nuestra web recogemos el homenaje que se le rindió a través de las páginas del boletín de la Hermandad, volviendo a reiterar nuestro agradecimiento por el apoyo recibido de Hermandades y particulares en tan duros momentos y con el convencimiento de que Carlos disfruta ya en la Calzada eterna del cielo de la presencia del Hijo de Dios y de su bendita madre, a quienes tanto amó aquí en la tierra.

Hermandad de San Benito

Jamás es fácil decir adiós a alguien, pero hay casos en los que aún se hace más difícil. Hemos perdido a una persona muy importante para nuestra Hermandad. Nuestro Hermano D. Carlos Morán Fernández. El que durante tantos años elevaba al cielo de Sevilla a su Señor de la Presentación, ya está «arriba con el Hijo de Dios». Nunca te irás del todo, nunca dejará de ser Martes Santo. No podemos decirte adiós, porque un adiós significa irse e irse significa olvidar.

Descansa en paz hermano, permanecerás en nuestros corazones porque solo lo que se pierde es adquirido para siempre.

Manuel Rodríguez Hidalgo

Ahora Carlos, si vamos a coger el llamador de tu voz prestada para decir: Carlos, «ARRIBA CON EL HIJO DE DIOS».

Tengo lágrimas en mis ojos y arritmias en mi corazón, pero tengo la fuerza expresiva para GRITAR: Tu no mueres, tuhuella permanecerá entre los muros de San Benito, entre los ecos etéreos de las calles de Sevilla. Tu seguirás presentando a Jesús al Pueblo en tantas obras que están grabadas en la historia de la Calzada.

Tú, Carlos, Cofrade Ejemplar de nuestra Hermandad, vives.

Hasta siempre, hermano.

Pascual González Moreno

Querido amigo, hoy me hiciste abrir el libro de los recuerdos, en el que nos conocimos a principios de los sesenta del siglo pasado, cuando tú, zagalón avispado y sencillo como los corrales de la Almona y La Laboriosa, me enseñabas a limpiar con “bolín” los antiguos respiraderos de la Virgen de la Encarnación, y a entregarme en cuerpo y alma a nuestra hermandad de San Benito, cuya historia te llevas tatuada en tu corazón, caminito de la gloria.

Querido Carlos, hoy volverás a correr por las anchas aceras del bulevar de calle Oriente, hoy entrarás de nuevo en la quincalla de Mario y le comprarás la Hoja del Lunes a Juan “el Manquito” para seguir las aventuras y desventuras de tu Betis, en tercera y segunda, por esos campos de Dios.

Hoy jugarás al dominó en el Balandrá del cielo, con el Vega y Fabian el de la tienda, con el Lolo de las Casas Baratas y el Chaves de Becerril. Hoy volverás a abrazar a Manolo Ponce y a José María Rodríguez, a Eustaquio y a Martínez Iñiguez, a Pérez Minguez y al Misú… y a una gran legión de vecinos del barrio y hermanos de San Benito, que te quieren y ahora te tienen para disfrutar de tu alegría en la Calzada divina de Sangre y Presentación, de Encarnación y de Valvanera.

Y quiero que sepas que el mencionado libro de los recuerdos, seguirá siempre abierto, en los sentimientos y emociones de los Niños de la Calzá, que nunca te olvidaremos, guardándote en la memoria de la amistad y del amor.

Así que permítenos que hoy, festividad de San Carlos, seamos tus capataces y que te gritemos en la delantera del paso de la vida eterna:

¡Querido Carlos, arriba el Hijo De Dios!

Diego González Quirós

Se nos ha ido un grande de Sevilla, Carlos Morán, ejemplo de persona dedicada íntegramente a sus Hermandades de San Benito y Valvanera. Trabajador incansable tanto en una como en otra. En las dos ha dejado la mayor parte de sus años, en esta última, me dejó días antes de que le pasase esta fatalidad, la lotería que le vendo todos los años en Navidad.

Amigo de sus amigos y siempre agradecido a los demás. Ejemplo de rancio Capataz de Sevilla, formando a tres Cuadrillas de Costaleros para sacar los pasos nuestra Hdad. y así ayudarla en lo económico.

Me he sentido agradecido siempre a él, por cómo me ha tratado. Dejándonos trabajar a cada uno en sus Cuadrillas y no interfiriendo en ninguna de ellas.

Ha sido una persona muy querida en el mundo cofrade y lo seguirá siendo eternamente.

Amigo Carlos, en este día tan triste para todos nosotros, quiero que sepas, que nunca tendré palabras para agradecerte lo mucho que nos has dado. Tengo la certeza que el Hijo de Dios te ha llamado, para que te pongas al frente de esa gran Cuadrilla que está en la Calzada Celeste y que tú formaste en este Valle de Lágrimas, y desde allí dirás:

¡¡¡A LOS PIES DEL HIJO DE DIOS!!!

¡¡¡SIEMPRE TE RECORDAREMOS, ETERNO CAPATAZ!!!

¡¡¡UN BESO MUY GRANDE MAESTRO!!!

Antonio Sánchez Carrasco

Conozco a Javi, tu yerno, desde la infancia, del barrio. De aquel Cerro de casas encaladas y adornos de la Velá, y de banda de cornetas y tambores Virgen de los Dolores. Tantos años y nunca lo había visto tan hundido como ayer. Y es que pertenece al gremio de la sanidad y tu estado Carlos lo tenía rendido. La mañana del dos de noviembre era soleada habíamos hecho buenas fotos pero tu yerno estaba mascando tu final con la mirada perdida.

Contigo se van muchas cosas, se va una memoria viva de Sevilla y de tu barrio de la Calzá. Se va el padre de mi amiga Fátima que tantas veces me apoyó cuando la vida me arrastraba por el fango.

No quiero ni pensar en Dori y en el resto de tu familia. No quiero porque duele mucho

sólo pensarlo de refilón. Para mi el capataz era una figura de la ciudad. Yo soy de Carlos, del que te miraba por encima de las gafas cuando cuestionabas a algún jugador del Betis en los descansos del Benito Villamarín, o de aquel que te contaba las historias de media Sevilla con esa memoria milimétrica de quien recordaba hasta la cojera de un dependiente de una tienda o el color del manto que se le puso a una Virgen en un momento determinado. Se va Carlos en el peor momento, aunque nunca es buen momento para morirse en Sevilla, ahora no puedo abrazar a esa familia a la que tanto quiero.

Sólo desear que nos esperes mucho tiempo para que cuando lleguemos tengas los botellines fríos para que podamos seguir hablando de cofradias y de esa Sevilla que tan bien recordabas. Un abrazo querido Capataz porque dentro y fuera de las cofradias eras eso un referente que dirigía con cariño a muchas gentes que en algún momento nos acercamos a ti. Sé que lo sabes pero trataremos de no dejar de lado a los que aquí se quedan. Descansa en el Hijo de Dios.

Jesús Gómez González

Siempre nos gustó pensar que «El Señor elige a Sus hombres», pero es justo decir que lo hacía a través tuya. Tras años de espera, supiste cuál era el momento adecuado, sabías de la reciente pérdida de mi padre, de mi estado anímico y me diste la oportunidad de agarrarme a mi fe. Corría el año 1999, entré siendo un niño y maduré junto a tus hombres, los hombres Del Señor. Vaya contigo mi gratitud por siempre.

Te vas de la forma más injusta en la que uno puede irse, sin que podamos despedirte como te mereces. Pero tú legado permanecerá siempre en los anales de tu Hermandad de San Benito. Has pasado de ser el capataz ejemplar de nuestra Hermandad, para convertirte en el capataz eterno. Te habrán recibido tus costaleros, tantas buenas personas que se nos han ido yendo, con tu palo y tu metro, deseando de nuevo ser igualados y que les riñas para que guarden silencio. Y cuando vuelvas a llamar al martillo, esta vez no tendrás delante las puertas de San Benito, sino el mismísimo dintel del cielo, y frente a ti, Nuestro Dios Padre.

Que no le quepa a nadie la duda, seguro que le has «echado eso que le echan nuestras madres a las tortillas» a este virus que nos acecha. Pero la llamada Del Señor es poderosa, y ha requerido tu presencia.

¡ARRIBA EL HIJO DE DIOS, CAPATAZ! Descansa en Paz.

Miguel Ángel Braganza Jiménez

¡Pararse ahí, ahí «queo»!

y se posaron los seis zancos en el suelo, donde había música solo queda silencio, donde hubo luz oscuridad, es momento para el recuerdo, es momento para recordar aquellas noches frías de ensayos, esas comidas de navidad, las noches de tertulias entre risas y discusiones, y tiempo para recordar aquellos martes, y no cualquier martes, aquellos en los que el galeón «dorao» de la «calza» era el deleite de Sevilla.

Pero van a «llamá», que las «paráS» tienen que «se mu» cortas «pá que» no se enfríen los cuerpos, y esta «llamá» sera diferente, nada estará en su lugar, nada será igual, ya no será tu voz desgarrada la que diga ¡ARRIBA EL HIJO DE DIOS! ni tu mano la que sujete el llamador, ahora será tu barrio y tu gente la que ocupe ese lugar, y tú, tú estarás arriba, y debajo, bajo la soledad de las trabajaderas solo habrá sitio para…

¡Callarse que voy a «llamá»!

¡Al cielo «coné»! Descansa en paz «CAPATÁ».

Hermandad de la Sed

Se nos ha marchado uno de esos cofrades que siempre quedarán en nuestra memoria… D. CARLOS MORÁN. Nuestro más sentido pésame a la familia y a las queridas Hermandades de San Benito y de Valvanera.

Fue el encargado de arreglar el dedo al Cristo de la Sed cuando se le rompió en 1981.

Juan Antonio Moreno Sánchez

Se nos ha roto el alma esta mañana, la tristeza le ha puesto la mascarilla a nuestra Esperanza y a nuestra Alegría por un tiempo, el suficiente para poder recordarte siempre brindando por la Salud de todos, por todos los que necesiten algo que el Señor pueda arreglar con sólo pasar por delante.

Aún en los momentos duros has luchado como cualquiera de tus Gladiadores siendo tú el Gran Capitán, ahora eterno, no te vas, sigues en tu Familia, sigues en nosotros, sigues en cualquier hermano de San Benito, en cualquier vecino de «ese Barrio, que ya no es Barrio siquiera», en cualquier Sevillano que mire a la cara al Señor y espere esa levantá cuando tu voz suene una y otra vez arengando a los tuyos con ese «Arriba el Hijo de Dios» para llevar y repartir la ALEGRÍA a todo el que la necesite. Ve haciendo cuadrantes en el Cielo, tienes ya allí a algunos de los tuyos que saben como van las cosas nuestras, las cosas de los Costaleros de la Calzá de las cuales tú eres el Padre. Descansa en Paz, hermano, nos quedan abrazos eternos, charlas y risas que alguna vez te daremos otra vez vestidos de Costaleros del Señor.

Santiago Molina Corrales

Carlos, cuando comiences la igualá de Ángeles y Querubines, no te olvides de dar los porracitos sobre las nubes con tu regla.

Que Alfredo Alegría, El More, El Coli, José Antonio Alcerreca, Ritoré, Vaquero te ayuden con la igualá y los ensayos, porque allí arriba también salen los pasos.

Querido primo, disfruta de la cercanía Del Hijo de Dios y de su Bendita Madre de Valvanera.

Descansa tranquilo porque esta calle ha sido muy mala y mú larga.

Aquí abajo te vamos a echar mucho de menos, Sevilla te llora pero tú tranquilo y descansa, porque ahora te toca cuidar de tu familia desde ahí.

Comandante, siempre en mi memoria.

Nos veremos.

Hermandad de Valvanera

No nos despedimos de ti. Sabemos que estarás con nosotros allá donde vaya nuestra Hermandad. Siempre serás nuestro CAPATAZ, nuestro protector y el ejemplo a seguir en la devoción hacia tu Patrona.

D. Carlos Morán no ha muerto, se ha mudado al cielo junto a los antiguos para ayudarnos. Seguro que ya estará hablando de sus Hermandades junto a Manolo Ponce, Jose María Rodríguez Guillén, y otros muchos que se le adelantaron en este último viaje.

Ha sido un placer y un privilegio haberte conocido.

Asun Iglesias Velázquez

Que Martes más triste… hoy despedimos en mi familia a un amigo de esos que forman parte de tu familia desde que eres pequeña… desde que naces, estabas por aquÍ de una forma u otra, en eventos de la familia, detrás de la barra pisando los adoquines de tu puente… charlando con tus costaleros en tertulias interminables en tu segunda casa, la de Raimundo, organizando algún tinglado de los que tantos y tantos has organizado… y en muchísimos momentos… hombre bueno y leyenda por siempre en nuestra ciudad con tu frase que será eterna «Arriba el hijo de Dios».

Ya estas con Él ante su presencia y allí seguro todo está en calma y en paz… y ante tu virgen de Valvanera protege a tu familia que se queda destrozada sin poderte dar ese último abrazo y ese último adiós… maldito virus que hasta que no toca de cerca no te hace tomar conciencia que esto no es ninguna broma.

Don Carlos Morán descansa en Paz, un abrazo de tu hermano Rai, que te echará de menos, de Angelines y todos nosotros… mil y una anécdotas por recordarte, así que por aquí seguirás.

Sergio Grueso Díaz

Todos guardamos alguna historia… igual que todos recordamos aquella primera vez en que nuestro Capataz, nuestro Capitán, nos llamaba para formar parte de esa cuadrilla… y es que la cuadrilla de San Benito solo la formaban los hijos de la Encarnación.

Como siempre nos decía Carlos, era el Señor el que nos elegía y no él… porque solo cuando el Señor quería, pasábamos a formar parte de esa familia que era la cuadrilla del Señor de la Presentación.

Carlos nos enseñaba no solo a ser costaleros, sino a ser mejores personas y el verdadero sentido de la palabra hermandad.

Hoy el Señor te ha llamado a ti… aunque no queríamos ver llegar este momento, seguro que estas con Él tan cerquita como a ti te gustaba… ve preparando tus cuadrantes, ve midiendo las calles del cielo… tarde o temprano volverás a llamarnos y yo, querré ser tu costalero… te quiero capitán… te echare de menos, mientras tanto… D.E.P. mi capitán.